Lima

La carretera de la costa que nos devuelve a casa huele a mar como ningún otro lugar. Es un mar intenso y enfadado, es el Océano Pacífico. Desde la casa de Gelsys se escucha como viene y se va.

Empiezo a mirar Lima como a una persona que se muere, con esa nostalgia anticipada que llena el estómago de aire.

Lima seguirá respirando nerviosa, subida a una combi, tomando desayuno en la calle, subida a los cerros o a los rascacielos, sorteando los carros de la Panamericana Norte, de la Tupac Amaru, de la Pachacutec, de Universitaria, tomando una moto para llegar arriba… Lima se queda buscando el cielo entre la garúa espesa, esperando que el Rimac traiga más agua, contando los gatos del parque Kennedy, patinando la avenida Arequipa…

En esta ciudad, tan ácida como su nombre, los sueños derrapan, chocan y vuelcan y, aún así, siguen adelante.

EMi

Anuncios

Acerca de Emi Arias

Periodista. Master en televisión por RTVE. Experta en Información internacional y Master en Igualdad entre Hombres y Mujeres.
Esta entrada fue publicada en Independencia, Lima, Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s