Todo va a salir bien

Hasta hoy no me he sentido ni con fuerzas ni con ganas para escribir sobre J. Me parecía abrir la caja de las emociones, soltar las penas al viento. No estaba preparada para escribir una sola línea sobre esto.

Cuando dejamos Lima, él estaba contento porque por fin teníamos todo lo necesario para operarle; el maldito dinero, las pruebas médicas necesarias, su valentía, el apoyo de su familia y de todo el barrio…

Antes de irnos J. nos dijo que estaba tranquilo; “Todo va a salir bien señorita”, me dijo antes de despedirnos con un abrazo.

Habían pasado pocos días desde nuestra llegada. La operación que iba a devolver la esperanza de una vida larga a J. sería el 2 de abril. Después de esa operación su espalda dejaría de presionar  sus pulmones, J. respiraría bien y podría vivir como cualquier otra persona, los años que fuesen.

Llegó el 2 de abril. J. no soportó la anestesia. Después de una hora en el quirófano sufrió una parada respiratoria. Fue trasladado a otro hospital donde permaneció sedado, dormido, como fuera de este mundo, lejos de Lima, del barrio, de todo lo que alguna vez fue suyo. Con un respirador artificial, alimentado por una sonda y entubado, J. parecía a millones de kilómetros de Lima. Todo lo recaudado para alargar su corta esperanza de vida y mejorar su calidad de vida, se estaba gastando en la recuperación de una operación que nunca se pudo concluir. Charo recorrió Lima comprando sedantes, pañales, alimento en sobres, medicinas varias… ¿Hay algo más injusto?

Cada día esperábamos los correos de Charo. Cada mail llenaba nuestras cabezas de nubes oscuras; “no volverá a andar”, “no volverá a hablar”, “se quedará así, no más”….

Charo nos contó en un correo que el día que J. despertó de la sedación se volvió como loco. No entendía donde estaba, qué había pasado, porqué tenía tantos tubos por todas partes, porqué intentaba hablar y no podía. Su frustración e impotencia se nos clavaba en partes escondidas del alma, si es que existe el alma.

En ese mismo lugar, se llame como se llame, escondíamos la esperanza secreta de que algo bueno tenía que pasar. Hoy se cumple un mes y tres días desde aquel quirófano.

Ha llegado un mail. En el asunto dice “Jorge recuperado!”. Charo nos cuenta que hoy reconoce, afirma y niega con la cabeza, está despierto, bebe agua y está allí, en Lima, entre la gente que le quiere.

Desde lejos cerramos los ojos y entramos en esa habitación de ese hospital de Lima, nos acercamos a la cama y te damos un beso. Desde lejos te decimos que esto es solo el principio y que vas a estar bien. Ya no sirve de nada pensar en lo injusto del destino, en la mala suerte, en el sistema sanitario privatizado e injusto, en los quirófanos, en los repiradores… Ahora solo queremos pensar en ti, asintiendo con la cabeza, reconociendo a la gente que te quiere, mirando el mundo desde cerca, bebiendo un vaso de agua….

Para J.

“Todo va a salir bien, señorita”

Emi Arias

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Acerca de Emi Arias

Periodista. Master en televisión por RTVE. Experta en Información internacional y Master en Igualdad entre Hombres y Mujeres.
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4 respuestas a Todo va a salir bien

  1. Bea dijo:

    ¡Qué injusto y qué duro!¡y qué necesidad de recibir alguna noticia de esperanza!hoy han llegado 🙂

  2. Mariana dijo:

    Menuda noticia, me emocionó la iniciativa que tuviste para ayudarle y justo cuando llegó el momento de la operación que tanto le iba a ayudar, entonces llegó el zarpazo
    Pero está con vida. Ojalá se recupere rápido. Un abrazo aunque no conozca a J y a vosotros por tanta humanidad.

  3. NATI FUENTES dijo:

    Esta es una gran noticia, porque todo ha sido muy duro para él y ahora hay esperanzas. Me alegro mucho también por Charo. Me sumo a la ilusión con vosotros dos Iñaki y Emi y con todo el equipo de Perualde.

  4. Elizabeth Rubianes dijo:

    Emi que fuerte lo que le ha pasado a J. espero de todo corazón que se recupere por completo y pueda hacer realidad su sueño de vivir totalmemte liberado de ese dolor que se apoderó de su cuerpo. Gracias a ti a Iñaki por todo lo que han hecho por J y por toda la gente con la que han trabajado durante todo este tiempo en Perú. Los quiero y los admiro.

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